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jueves, 14 de febrero de 2013

Glup, glup, glup.

Siempre he vivido cerca del mar y siempre me ha fascinado.  Desde pequeño pasaba horas buceando o buscado entre las rocas yo solo, a pesar de las regañinas de mi madre. Pasaba el tiempo simplemente mirando, ya que no me ha interesado nunca la pesca. Casi todo lo que hago cuando estoy en casa está relacionado con el mar o la playa: buceo, apnea, kayak, futbol-playa, skimming, y es que en mi pueblo eso es casi inevitable. Tan acostumbrado estoy al mar que puedo separarme de el demasiado y nunca viviría definitivamente lejos de el. Creo que así comenzó mi atracción por los acuarios. Era una forma de llevarme a casa un trozo de mar.
Mi experiencia con los acuarios comenzó, como para mucha gente con la típica carpa con pecera redonda de la feria. La verdad es que el animalito vivió bastante para las condiciones que le daba y acabó muriendo porque saltó fuera. Seguramente fue intencionado. Ya no podía soportar más el manoseo (si, me gustaba tocarlo) al que lo sometía cada vez que le cambiaba el agua.
Después de eso, estuve unos años de luto, pero al llegar a la universidad me volvió la vena manoseadora de peces. Acabé comprandome un pequeño acuario de unos 80L, que realmente resultó ser un terrario, muy parecido a los que tienen las tiendas de animales para la exposición de reptiles o roedores. Como mis medios eran limitados, solo tuve carpitas y poco más.
En los años siguientes siempre tuve acuarios y llegue a tener hasta tres a la vez, pero todos ellos de pequeño tamaño y sin llegar a tener nada muy especial en ellos.
 Por un golpe de suerte y debido a mi profesión acabé trabajando en un acuario público, lo que me ayudó a aprender mucho sobre el tema, e incluso a interesarme mucho más. Tenía ya la idea de montar algo grande metida entre ceja y ceja. Buscando un acuario mucho más pequeño acabé en un polígono de Granada comprando un mastodonte. Al principio mi idea era comprar un 200 litros, pero el dependiente con su labia y la escasa diferencia de precio, me llevaron hasta los mil. El primer problema fue el transporte. Mi novia y yo nos llevamos todas las partes que pudimos en nuestro coche, pero hizo falta una furgoneta grande para el tanque. Cuando llegó todo a casa, no pude más que reírme a carcajadas. Claramente me había pasado con el tamaño. La sorpresa fue aun mayor cuando tuve que empezar a comprar cosas para montarlo. Más de 150 euros en sustrato, otros 100 en materiales diversos, mas de X00 en animales, etc. Por no hablar de los recibos de la luz. Aun así, he de decir que no me arrepiento nada de la compra que hice. Lo considero una inversión de por vida.
No por ser un acuario grande son todo desventajas. A parte de tener más espacio para desarrollar tu creatividad, puedes acceder a un catalogo mayor de especies, que necesitan grandes volumenes para vivir. También hay que tener en cuenta que el mantenimiento de un acuario de este tamaño es más fácil que en uno pequeño, ya que te deja un mayor margen de error. Puedes dejarlo sin cuidados durante un periodo relativamente largo de tiempo, y no pasará nada. A parte de decorarlo, elegir a los inquilinos, la iluminacion y demás, una de las cosas que mas me gustan es preparar yo mismo la comida de los enanos, para hacerla más completa. Es realmente satisfactorio ver como mejora tu acuario si le dedicas un poco de tu tiempo.
Recomiendo a todo el mundo este hobby tan apasionante, que puede ser tan complejo como quiera cada uno. A mi mirar un acuario, me parece una de las actividades más relajantes del mundo. Cada vez que te paras y fijas, te atrapa. Es para mi más entretenido que ver la tele (y sin anuncios).

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